Me vine a Puerto Escondido porque andaba en malos pasos. Como me marché de mi casa a los 10 años tuve que hacer muchas cosas para salir adelante. Pero el mar me salvó, ahora viajo al rededor del mundo representando a México y la gente me conoce. ¡El surf se ha convertido en parte de mí

La vida es un sueño, y los sueños…son del mar

Coco Nogales es el mejor surfista de todo Puerto Escondido, único que se aventura a dominar las olas más tenebrosas del lugar. La gente del puerto lo conoce y respeta. Saben que su valor va más allá de las infranqueables barreras de agua a las que se enfrenta todos los días y lo ven como el chico luchador que ha salido adelante por sus propios medios. A los ocho años el surfista más valiente de México vendía chicles en las calles del Distrito Federal, después vivió en Acapulco dedicándose a todo lo que podía para salir adelante, hasta que escuchó de un lugar paradisíaco donde la vida era más tranquila y decidió arrojarse a la aventura. Con una bolsa de ropa y veinte pesos en la bolsa llegó a Puerto Escondido, donde en un principio se dedicó a vender cocos…y a surfear. Descubrió que gracias a su arrojo se estaba transformando en el único surfista de ola grande de México. Quizás veía en estas crestas marinas un símil de sus problemas y las enfrentaba igual que había desafiado todos los obstáculos que se le habían presentado. Posiblemente para Coco el mar y sus olas eran una representación de la propia vida. Hoy día verlo desaparecer en un tubo perfecto es impresionante, por unos momentos parece que el mar lo ha tragado, sin embargo reaparece sobre su tabla y se pone feliz, como quien lo logra por primera vez. Y es que Carlos “Coco” Nogales no ha perdido las ganas de superarse a sí mismo, para él cada día es una oportunidad de dominar nuevos retos, de ser mejor. Este año se trasladó a Todos los Santos para sortear las olas más grandes que se han presentado en un lustro. Apenas llegar, Coco entró a lo que se había convertido en un auténtico monstruo de agua con el temple de quien conoce su territorio perfectamente. El frío de las aguas del Pacífico es bien conocido y aunado a los peligros de la fauna territorial convierten al mar en un terreno más que tenebroso infranqueable para la mayor parte de los mortales. Las olas superaban los 15 metros, por lo que Carlos tuvo que ser remolcado para alcanzar las crestas, pero ya que estuvo arriba se deslizaba como en mantequilla; a los ojos del espectador parecería que Coco había nacido en ese elemento. ¿Quién pudiera pensar que este mismo atleta le temía al océano cuando era un niño? Pero en su vida todo ha sido un reto y él es un ejemplo de superación, un hombre al que la vida le puso un rumbo lleno de circunstancias adversas y que a través de trabajo y disciplina ha demostrado que todos los sueños están al alcance de quien lucha por ellos cada día

Ruben Piña
Coco Nogales