Los saltadores Toni López, Santi Corella y Álvaro Bultó se han convertido en los primeros deportistas de la historia que realizan un vuelo sobre el punto más inhóspito del planeta: la Antártida. Saltaron a una altura de 13.500 pies y con una sensación térmica de -70º. A pesar de las durísimas condiciones, toda la expedición regresa a casa sin problemas serios.
Sobrevolaron la Antartida
llegaron a la Base Antracita de la Fuerza Aérea Argentina de Marambio, pendientes de que las condiciones meteorológicas les permitiesen intentar al menos un salto. Pero no sólo la climatología era un condicionante. La presencia de un Hércules de seguridad en la Base era fundamental para poder realizar el traslado al continente en caso de surgir cualquier complicación. Pero dadas las bajas temperaturas en el Polo, el avión sólo puede permanecer en la Base un máximo de cuatro horas, con lo que la ventana de tiempo para realizar el salto era muy reducida. Los tres saltadores realizaron un primer salto de prueba el día 6 sobre la Base de Marambio, antes de adentrarse en el continente. El equipo desplegado por la Fuerza Aérea Argentina y el Ejército del Aire Español incluía una avioneta Twin Otter y dos helicópteros Bell 212, así como un Hércules para la evacuación al continente. Saltaron desde 10.000 pies (3.000 metros) y con una temperatura de -20º en el suelo. El salto y el rescate transcurrieron sin complicaciones, lo que les animó a adentrarse en el continente al día siguiente.
La Antártida demuestra su fuerza
El día 6 las condiciones parecían óptimas para el salto, y eligieron como destino Cerro Nevado: un glaciar al sur de Marambio. Pero la Antártida implica riesgos inesperados. A las 11:30 horas despegaban para lograr este segundo salto. Hacía más frío (alrededor de -45º a 10.000 pies) y los vientos rondaban los 20 nudos, pero estaba despejado. A dos minutos para el salto las nubes se cerraron y tuvieron que abortar el intento tan sólo 30 segundos antes del lanzamiento. Inmediatamente, los helicópteros bajaron para recuperar a todo el equipo de tierra, compuesto por nueve personas entre controladores militares españoles, médico, comandos y cámaras. Pero la falta de visibilidad lo hizo imposible. Las nueve personas tuvieron que hacer noche en el glaciar con una sensación térmica de -32º. Con palas construyeron cuevas de nieve y mantuvieron toda la noche comunicación por radio. A las 5 de la mañana los dos helicópteros les recuperaron exhaustos físicamente pero sin nada que lamentar.
Primer salto humano
El día 8 amaneció con unas condiciones perfectas. Mucho frío, eso sí, pero cielo azul y vientos moderados. Esta vez, el equipo de tierra era sólo de dos personas en el glaciar de Cerro Nevado. Con una sensación térmica que rondaba los -70º, los tres saltadores se lanzaron desde 13.500 pies (4.114 metros) realizando un impresionante vuelo en formación. Los tres alcanzaron la zona de impacto sin problemas y el operativo les recuperó sin problemas. “La visión durante el vuelo es lo más impresionante que hemos visto en nuestras vidas”, contaba Álvaro Bultó. “Sobrevolamos el Mar de Weddel, en el que flotaban enormes iceberg. Un extraordinario espectáculo. Pocas veces hemos disfrutado tanto un salto”.
Proyecto Alas
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